Seguridad en la náutica de recreo. Parte VIII: tomar remolque

No tiene porqué pasar nada, y la mayoría de las veces es así. Pero toda precaución es poca cuando se sale a navegar, y hay que tener muy claras las normas de seguridad y cómo actuar en caso de emergencia. Hemos compartido ya varias entradas de seguridad náutica, que os recomendamos leer atentamente:

Hoy vamos con una nueva entrada sobre seguridad náutica, esta vez hablamos de cómo tomar remolque.

salvamento marítimo tomar remolque

¿Cómo tomar remolque?

Estas son algunas directrices que es importante que sigas si ves que tienes algún problema con tu embarcación que no puedes solucionar por tus propios medios:

  1. Solicita asistencia tan pronto como compruebes que no puedes solucionar tu mismo el problema o avería de tu embarcación. Cuanto más tardes en llamar más en peligro te pones, porque la deriva hacia la costa o un empeoramiento del tiempo pueden complicar mucho la operación de remolque.
  2. No dejes de escuchar el canal VHF que Salvamento Marítimo haya iniciado mientras llega la embarcación de rescate.
  3. Si tu embarcación deriva hacia la costa, ten preparado el equipo de fondeo.
  4. Prepárate adecuadamente para ser remolcado: ponte el chaleco, calzado antideslizante, guantes y, si es de noche, no olvides tener a mano una linterna.
  5. Generalmente el cabo de remolque te lo suministrará la lancha de salvamento.  Este cabo suele terminar en una bifurcación conocida como pie de gallo, que te permitirá amarrar el cabo a cada amura, repartiendo el esfuerzo.
  6. Si tu embarcación dispone de balcón, el cabo de remolque deberá ir por debajo para no ser dañado una vez comience a tirar el remolcador.
  7. Cuando el cabo de remolque esté firme, deberás regresar a popa y poner el timón a la vía. durante toda la operación de remolque deberas seguir las instrucciones dictadas por el patrón de la lancha de salvamento.
  8. Llegando a puerto la lancha de salvamento acortará el remolque y se abarloará a su embarcaión para llevarte al atraque.

Recuerda que la mayoría de remolques se pueden evitar con un buen mantenimiento del motor: calcula el combustible que vas a necesitar, comprueba los niveles de aceite y de agua de refrigeración y comprueba que no haya fugas o ruidos anómalos, pues estos acostumbran a ser síntoma de averías.

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